De camino hacia el trabajo pude ver en el apresto de un día
cual quiera los transeúntes que copaban la acera de la 27 de febrero con máximo Gómez el febril dominicano que se
dirige al trabajo temprano y es que el dominicano es así trabajador por
contumacia a pesar de todo lo que se puede decir de nosotros, mas adelante los vendutero que llenan las calles
desafiando el transito, que te venden un perro
o galletas sino unas semillas y estado
eso que me hace sentir un hombre en Latinoamérica